Curtailment fotovoltaico y compensación en Latinoamérica, incluido Brasil

Curtailment es el recorte ordenado de tu generación solar cuando la red no puede absorberla: el operador reduce tu inyección y esa energía se pierde. En Brasil el fenómeno ya no es marginal — afectó al 20,6 % de la generación solar y eólica en 2025, más del doble del 9,3 % de 2024, con unos USD 370 millones en pérdidas asociadas.
Curtailment es una orden del operador del sistema para reducir o cortar tu inyección a la red, aunque el sol esté disponible y tu planta funcione. No es una avería ni un fallo del inversor: es una instrucción operativa. En Brasil el ONS clasifica el recorte en tres tipos: por confiabilidad (REB), por razones eléctricas (ELB) y por energía/demanda (DEB). La diferencia importa, porque de esa clasificación depende si el recorte se considera un límite técnico de la red o un desbalance estructural entre oferta y demanda — y esa distinción es la que define el tratamiento comercial.

No existe un mecanismo automático y universal que te pague cada MWh recortado en Latinoamérica. En Brasil la discusión regulatoria gira precisamente en torno a qué recortes se compensan: los de tipo confiabilidad y eléctricos (REB/ELB) han sido tratados históricamente como constrained-off con derecho a resarcimiento, mientras que los recortes por energía/demanda (DEB) —los que más crecen— quedan en zona mucho más disputada. Consecuencia práctica: si operas en Brasil, tu primer paso no es reclamar un pago genérico, sino exigir al ONS/distribuidora la clasificación documentada de cada evento de recorte. Sin esa clasificación no tienes base para reclamar nada.

La generación solar cae bruscamente entre las 19:00 y las 21:00, justo cuando la demanda sube. El resultado es que a mediodía sobra energía —y ahí llega el recorte— y por la noche falta. El ONS proyecta un curtailment medio cercano a 3,1 GW en 2026, creciendo hacia 3,6 GW en 2029, y cada vez más por desbalance estructural entre oferta y demanda que por límites de transmisión. Es decir: no se resuelve solo construyendo más líneas. Mientras la penetración solar siga subiendo sin flexibilidad, el recorte al mediodía es estructural, no un accidente pasajero.

Antes de calcular cualquier negocio sobre el curtailment brasileño hay que entender el mercado. La red brasileña es aproximadamente 85 % renovable e históricamente dominada por hidroeléctrica, con grandes embalses que actúan como almacenamiento natural y aplanan la volatilidad de precios. El spread day-ahead a 30 días en el submercado Sudeste/Centro-Oeste (SE/CO) promedió cerca de R$122/MWh, alrededor del 70 % del PLD medio — más bajo que en mercados liberalizados, porque la flexibilidad de los embalses y el marco regulado del PLD amortiguan los saltos hora a hora. La crisis hidrológica severa de 2021, cuando los embalses tocaron su mínimo en 91 años, mostró cuánto siguen mandando las condiciones del agua sobre el precio.

Primero, mide y documenta: registra cada evento de recorte con hora, duración y la energía que habrías inyectado, porque sin ese registro no hay reclamación ni caso de negocio. Segundo, pide la clasificación oficial (REB/ELB/DEB) evento por evento. Tercero, evalúa desplazar energía en el tiempo en lugar de perderla: si te recortan al mediodía y el sistema paga más entre las 19:00 y las 21:00, una batería convierte energía recortada en energía vendible. Cuarto, sé realista con los números — con un spread medio en torno a R$122/MWh en SE/CO, el caso brasileño no se sostiene solo con arbitraje horario clásico; los ingresos por evitar el recorte y por servicios de red son parte esencial del cálculo.
El mismo dato que suena a mala noticia —20,6 % de generación solar y eólica recortada en 2025— es la definición de una oportunidad: es energía ya producida, con coste marginal cero, que hoy se tira. Cada punto de recorte que consigues almacenar y vender en la punta nocturna es margen que antes no existía. Ese es el terreno donde trabaja Stromfee Latin America: previsión, despacho y optimización de baterías, probado sobre una flota alemana y ahora aplicado a Latinoamérica. La lógica es leer los movimientos de precio y de recorte, y convertirlos en valor en vez de en pérdida.